La causa por amenazas iniciadas contra un estudiante de la carrera de Psicología será archivada en los próximos días. Es el único camino que deberá tomar el fiscal Mariano Fernández porque las víctimas a las que estaba destinado el mensaje decidieron desistir de la denuncia que realizaron semanas atrás.

El caso se conoció luego de que la Policía, siguiendo la orden de Fernández, detuviera a Marcelo Trejo, quien cursaba materias de segundo y tercer año de la carrera de Psicología. El pasado 27 de marzo se había presentado a rendir un examen en condición de alumno libre, de la materia Introducción a la Psicología. Al reprobar la prueba escrita, no pudo acceder a la instancia oral y se retiró de la facultad.

Según la teoría del acusador, entre el 12 de marzo y el 4 de abril, el imputado publicó de manera temporal en su cuenta personal de Instagram una foto de un arma de fuego dentro de una mochila, con un texto agregado que decía: “Pierdo el parcial y el profesor pierde la vida”, acompañado de la canción “Tiempo pa’ matar”, la cual había sido difundida por una cuenta de humor universitario.

Según explicó la auxiliar de fiscal Jimena Castro, el 9 de abril por la mañana una ayudante estudiantil de la cátedra de Introducción a la Psicología, al ver la publicación, realizó una captura de pantalla y alertó a la docente a cargo, quien a su vez notificó a la decana, Silvia López de Martín, sobre lo que estaba ocurriendo. Rápidamente, José Néstor Correa, director general administrativo de la facultad, denunció la situación ante la Policía.

La representante del Ministerio Público lo imputó como presunto autor del delito de amenazas. Luego de exponer la hipótesis y las evidencias en su contra, Castro solicitó que fuera sometido a la medida de arresto domiciliario con el fin de resguardar la investigación, al considerar que el acusado podría amedrentar a profesores y alumnos para evitar que brinden su testimonio.

Las defensoras de Trejo, Micaela Morales y Raquel Ledesma, discreparon con la postura del Ministerio Público. “El posteo fue en un ámbito de intimidad, no etiquetó ni a la Universidad, ni a la profesora, ni a la cátedra; no iba dirigido hacia nadie. Su conducta no puede ser identificada como un delito”, argumentaron.

El juez Eduardo González dio por formulados los cargos, aunque no hizo lugar al pedido de arresto domiciliario. En cambio, resolvió que el imputado recupere la libertad mientras continúa sujeto al proceso, cumpliendo medidas de coerción de menor intensidad y una prohibición de acercamiento a la Facultad de Psicología de la UNT y a los profesores.

Polémica

El caso generó una fuerte polémica. En los ámbitos universitarios las opiniones estuvieron divididas. Por un lado, estaban los que consideraban excesivo que se haya iniciado una causa penal y, por el otro, aquellos que apoyaban la denuncia del hecho.

Días atrás, según confirmaron fuentes judiciales, se presentaron en la fiscalía las autoridades de Psicología para anunciar que pretendían retirar la denuncia. Fernández les explicó que no podía hacer nada porque incurriría en delito si no investigaba el caso. Sí les avisó que sólo podría dar por finalizado el expediente si es que las víctimas de las amenazas realizaban ese planteo.

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Ese paso se concretó el martes. Seis docentes que habrían sido las afectadas por las amenazas llevaron una nota donde confirmaban que no querían que el proceso en contra de Trejo siguiera adelante. “La presente decisión obedece a que ya se ha efectuado el apercibimiento correspondiente al mencionado alumno de la Facultad, estimándose suficiente la medida adoptada a los fines disciplinarios”, aseguraron en el escrito, aunque no informaron qué sanción le aplicaron.

Tal como establecen las normas, Fernández citó a las supuestas víctimas para que ratificaran personalmente el desistimiento de la denuncia, medida que se concretó ayer. En las próximas horas, el Ministerio Público tendrá que dictar el sobreseimiento de Trejo.